La verdad es un acto revolucionario

¿Cuántos tenemos algún mal recuerdo del cole? ¿Injusticias observadas o vividas? ¿Cuántos de nosotros nos opusimos a ellas e hicimos algo al respecto?

Durante once años asistí al colegio durante varias horas al día, ahí hice amigas entrañables y fui construyendo mi identidad. En más de una ocasión, sobre todo en los últimos años, recuerdo haber sentido que algunas profesoras se esmeraban más en convertirnos en un modelo pre establecido antes que propiciar que sepamos quiénes éramos, qué sueños teníamos, etc.

Me hubiera gustado ser más valiente y decirlo, sentarme en medio de algún pasillo y con un cartel pedir que fueran más conscientes de las personas que tenían en frente, pero no lo hice. Pensé que estaría mal, que podría traerme consecuencias terribles, que estaba siendo demasiado crítica y que no aprovechaba todo lo bueno que sí ocurría, después de todo, era el único colegio donde había estudiado, no tenía punto de comparación y tampoco sentía que tenía las palabras adecuadas para decir aquello que pensaba.

Hace poco una amiga posteó el link de Bejamín Gonzalez, exalumno chileno del Instituto Nacional.

benjamin gonzalez chileDurante su discurso de graduación (2012) y despedida del colegio, decidió decir en voz alta todo lo que consideraba no tan bueno del lugar donde había estudiado. Sus palabras, además de estar muy bien dichas y organizadas, contienen un grado altísimo de sinceridad y valentía.

Desde ese día, Benjamín causó una gran revolución en su país, el discurso se convirtió en un viral y miles de personas empezaron a preguntarse qué estaba bien y qué estaba mal con la manera en que se educa en los colegios.

Les dejo uno de los párrafos de su discurso y una entrevista genial:

“Desde el primer día que pisé este colegio, sentí como todos los dardos y las acciones van dirigidas a un solo objetivo: el éxito. El éxito no como un instrumento para un fin mayor y más noble (la felicidad, por ejemplo). Sino como la meta final de la vida. Un éxito aparente eso sí, un éxito centrado sólo en lo económico: ser puntaje nacional, estudiar una carrera tradicional, casarse, escalar lo más alto posible en la empresa, comprarse una camioneta para pegarle la insignia del instituto en el parabrisas. Como dirían los Fabulosos Cadillacs: “En la escuela nos enseñan a memorizar: fecha de batallas pero que poco nos enseñan de amor”. Amor a lo que hacemos, amor al prójimo, amor a la clase o incluso a la humanidad. No, nada de eso. Sólo buenos puntajes para el día de mañana comprarse la camioneta 4×4.”

 

 

Quieres leer el discurso de Benjamín Gonzalez, haz click aquí: http://www.diarioantofagasta.cl/el-pais/18979

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